De muerte a vida - Entrega #9

 Creados para ser Libres
 



Hola mi amigo o mi amiga, mi saludo caluroso como el verano en Alabama, muy caliente.  Es un gozo poder compartir contigo esta preciosa reflexión desde las Escrituras, y hacerlo para entender doctrinalmente el maravilloso tema de la redención en Cristo.

En la reflexión anterior quedamos en que Jesucristo es suficiente para darnos la Salvación, además, que podemos confiar plenamente en Él. Solo tenemos que confesar nuestro pecado delante de Él, o sea hablar con Él y decirle de manera muy personal “Soy pecador, perdona mi pecado SEÑOR”.  Fíjate mi amigo o mi amiga estoy escribiéndolo en primera persona y en singular “perdóname” - “soy” – “pecador”.  Es una confesión personal y se refiere a un pecado, ese pecado es la desobediencia a Dios, eso lo engloba todo.  Eso fue lo que sucedió en el Edén, los seres humanos allí, desobedecieron a Dios y eso condenó a toda la raza humana.  -  Pablo lo define como una batalla que tenemos que librar constantemente, él escribe en Romanos 7:14-25, “Sabemos, en efecto, que la ley es espiritual. Pero yo soy meramente humano, y estoy vendido como esclavo al pecado.”, y luego dice, “No entiendo lo que me pasa, pues no hago lo que quiero, sino lo que aborrezco.” Y Pablo ve que esta guerra va y viene en él, y luego en los versículos 24 y 25 dice: “¿Quién me librará de este cuerpo mortal?, y luego dice, “¡Gracias a Dios, por medio de Jesucristo nuestro Señor!”. El único que nos puede librar es Jesús, no importa cuando, no importa quienes seamos, no importa lo que en este momento creamos, el todo es tener fe en Jesús, es negarnos al pecado, no servir más al pecado, mi amigo o mi amiga, no debemos ser esclavos del pecado nunca más. Fuimos creados para ser libres; debemos alimentar nuestra fe con la idea de morir al pecado y a nosotros mismos. Muchas veces tratamos de confeccionar la vida cristiana bajo nuestra óptica, no podemos hacer eso, el ser cristiano descansa en el plan de redención de Dios y no en algo hecho por el hombre. Es por esto que fuimos salvados. Fuimos salvados de nosotros mismos y del pecado. Entonces la Fe implica confiar en Jesús como Señor y como Salvador.  Dice la Escritura en Romanos 10:11 «Todo el que confíe en él no será jamás defraudado

Gracias amiga mía, amigo mío por leer cada mensaje que te escribo, sigamos orando y en victoria, Dios te bendiga.   Se fuerte y valiente, confía en Jesús, no te apartes de la Biblia, léela.

Mañana continuamos, Bendiciones. 

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