De muerte a vida - Entrega #6



Vivos para Dios en Cristo



Hola querido lector o lectora.  Espero que Dios te hable por Su preciosa Palabra.  Hoy continuaremos ahondando en la Historia de la Redención, aunque estas reflexiones son solo gotas de todo el gran océano que llena ese espacio inmenso de esa maravillosa historia.

Ayer quedamos en que Jesús murió en la cruz, más cuando exhaló su último respiro, no todo terminó allí; Él resucitó y con su resurrección demostró el poder de Dios sobre la muerte, a esto es a lo que se le denomina “el acto de nuestra Justificación” en Romanos 4:25 Pablo dice, “Él fue entregado a la muerte por nuestros pecados, y resucitó para nuestra justificación.” Ahora el Hijo de Dios, en la persona de Jesús está a la diestra del Padre y no volverá a morir.  El hombre que crea esto y lo declare vivirá para siempre.  Es por esto que después de haber creído, de estar consiente de nuestra fe, nos bautizamos, Pablo lo enseña así en Romanos 6:4 “Por tanto, mediante el bautismo fuimos sepultados con Él en su muerte, a fin de que, así como Cristo resucitó por el poder del Padre, también nosotros llevemos una vida nueva.”, y en Romanos 6:9-10 dice: “Pues sabemos que Cristo, por haber sido levantado de entre los muertos, ya no puede volver a morir; la muerte ya no tiene dominio sobre Él. En cuanto a su muerte, murió al pecado una vez y para siempre; en cuanto a su vida, vive para Dios.”, en el capítulo 7:4 dice: “Así mismo, hermanos míos, ustedes murieron a la ley mediante el cuerpo crucificado de Cristo, a fin de pertenecer al que fue levantado de entre los muertos. De este modo daremos fruto para Dios.”, en el capítulo 8:11 “Y si el Espíritu de aquel que levantó a Jesús de entre los muertos vive en ustedes, el mismo que levantó a Cristo de entre los muertos también dará vida a sus cuerpos mortales por medio de su Espíritu, que vive en ustedes”. Este es el Evangelio. El Santo es el Espíritu que levantó a Jesús de la muerte. Jesús satisfizo la ira de Dios en la cruz y demostró el poder de Dios en la resurrección.

Él ha hecho todo lo necesario para nuestra salvación. No hay nada más que se pueda hacer. Tu no necesitas ser miembro de una iglesia para la salvación. No necesitas ser una buena persona o hacer esto o aquello correcto en tu vida, no necesitas hace obras de caridad, todo eso es bueno, pero no lo necesitas, todo eso puedes hacerlo, pero no lo necesitas. Jesucristo ha hecho todo para tu salvación y no se necesita hacer nada más. Él es suficiente, enteramente capaz para absolvernos ante el tribunal del cielo. ¡Ahora en estos momentos tu y yo estamos manchados por el pecado; estamos manchados por el orgullo, por la lujuria, por todo tipo de pensamientos impuros; estamos manchados por la inmoralidad sexual, estamos manchados por la codicia, manchados por ambición egoísta, la vanidad y la soberbia, pero Jesús tomó todo esto de tu vida y en la mía y lo envió a lo profundo del mar (dice la profecía en el libro de Miqueas 7:19 en el Antiguo Testamento: “Él volverá a tener misericordia de nosotros; sepultará nuestras iniquidades, y echará en lo profundo del mar todos nuestros pecados”). Cuando ves la cruz, ves a Cristo en toda Su perfecta justicia tomando todos tus pecados sobre Él y lo ves levantándose victorioso sobre ese pecado en la resurrección. Toda la alabanza sea para Jesús. Él es suficiente. Nadie en toda la creación hizo esto por ti.  Por eso es que Él dice no comparto mi gloria con nadie “Yo soy el Señor; ¡ese es mi nombre! No entrego a otros mi gloria, ni mi alabanza a los ídolos. Las cosas pasadas se han cumplido, y ahora anuncio cosas nuevas; ¡las anuncio antes que sucedan!” (Isaías 42:8-9).

Ahora bien, mi amigos y amigas, continúen orando y en victoria, les sigo animando a conocer a Dios y yo les ayudaré. Les amo.

Mañana continuamos, Bendiciones, más quiero invitarle a la página "La Palabra de Verdad" en Facebook


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