Escritos






EL DIOS CERCANO
Pastor Eduardo Torres Martínez

El propósito de Dios es probar que El conoce la condición de su pueblo y cuida de él.  En el caso de Israel, estando cautivos y en esclavitud en Egipto, viviendo en dura servidumbre envía a Moisés, designándolo para dirigir al pueblo judío fuera de la esclavitud. Después de vivir en pobreza, ellos habrían de llegar a una tierra de abundancia y de cierta expansión (cf. Deut. 6:3). De allí que el primer movimiento de Dios hacia Moisés es bosquejar en palabras lo que él se propone hacer.   Las mismas palabras, el mismo plan, la misma estrategia la usa Dios hoy contigo y conmigo querido lector.  En medio de nuestra aflicción, de la aflicción de los seres humanos, El está allí, esta cercano, inmanente, no está lejos, vive entre nosotros.  Porque así como vio el dolor de Israel, hoy ve nuestra aflicción.



Hoy el Señor te dice: “he visto tu aflicción.  ¿A que se refiere Dios cuando usa el término aflicción? Usando algunos sinónimos se entiende como pesar, sentimiento; congoja; molestia, angustia, desesperación.  Los egipcios durante 400 años esclavizaron a los judíos.  En el libro de Génesis capítulo 15 versículos12 y13, Dios le revela como profecía esto a Abraham.  Tal sometimiento estuvo enmarcado en trabajos forzados, reclusión y muerte.  Pero este no es tu caso, eso espero, lo que ahora te aflige puede ser una enfermedad o problema físico, el Salmo 6 versículos 2 y 3 encierra para muchos hoy esa realidad, dice; “Tenme compasión, Señor, porque desfallezco; sáname, Señor, que un frío de muerte recorre mis huesos. Angustiada está mi alma; ¿hasta cuándo, Señor, hasta cuándo?”. Tal vez tu aflicción esta causada por un malestar económico, tal vez sea emocional, o psíquico, lo que si es cierto es que el mal general del ser humano, no importando la raíz de sus problemas, se le conoce como “espiritual”  



Dios ve en todo lugar a todo su pueblo. De forma individual nos ve a cada uno de nosotros, ve nuestra aflicción así como vio la del pueblo Judío en Egipto y de igual manera, El oye tu lamento, escucha tu clamor. Un clamor es un grito de dolor, de desespero.  Cuando las personas no tienen esperanza, cuando ya nadie escucha, solo queda Dios.  Dice el salmista: “Este pobre clamó, y el Señor le oyó y lo libró de todas sus angustias.” (Salmo 34:6).  Dios nunca abandona al que le busca con sinceridad, el mismo te dice en Jeremías 33:3 “Clama a mí y te responderé, y te daré a conocer cosas grandes y ocultas que tú no sabes.”  No tengas dudas, que nadie tenga dudas, el Señor cumple sus promesas nunca abandonará a nadie, tienes que vivir cercano a El, tienes que aprender a depender de Jesús, aferrarte a El, es necesario que le busques. El te invita a hacerlo ahora que sigue cercano al hombre, dice en Isaías 55:6 “Busquen al Señor mientras se deje encontrar, llámenlo mientras esté cercano.”,



Dios ve individualmente en todo lugar, como también ve a todo su pueblo y a todos los pueblos, ve nuestra aflicción así como vio la del pueblo Judío en Egipto y de la mima manera oye el clamor.  El también es lector de nuestra vidas y por eso dijo a Moisés: “he conocido sus angustias”.  El pueblo hebreo vivó en zozobra y agonía.  Dios entendió su angustia, la de cada hombre, cada mujer, la de todos niños y ancianos, la mano dura de Faraón los maltrató, y a muchos hasta la muerte.  Tus ansiedades, la zozobra del mundo, de cada ser humano es conocida por Dios; no obstante Dios da libertad para que el hombre tome la decisión de poner su carga en los hombros de quien escoja.  El lo conoce todo, desde nuestro dolor hasta nuestras intenciones “… El Señor es un Dios que todo lo sabe, y él es quien juzga las acciones”. (1 Samuel 2:3b).  ¿Cómo le estás buscando? ¿cuál es tu intención? Te repito que El está dispuesto a atender tus necesidades, las conoce antes de que confíes en El para solucionar tus problemas. Acude a El en oración, acude solo a El en intimidad, Jesús lo enseña en Mateo 6:7-8 “Pero tú, cuando te pongas a orar, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora a tu Padre, que está en lo secreto. Así tu Padre, que ve lo que se hace en secreto, te recompensará. Y al orar, no hablen sólo por hablar como hacen los gentiles, porque ellos se imaginan que serán escuchados por sus muchas palabras.  No sean como ellos, porque su Padre sabe lo que ustedes necesitan antes de que se lo pidan”. Acércate a Dios, hazlo tu confidente, Él te conoce y conoce realmente lo que te conviene, por lo tanto búscale de forma permanente y verás los resultados.



Dios afirma que el vendrá a ti para librarte de lo que aqueja tu alma. Lo hizo con Israel y los libró de la mano de sus esclavizadores.  Un poco de historia nos aclara que pasó con los judíos en Egipto.  El capítulo 47 de Génesis, luego que José había logrado llevar a Egipto al pináculo de la prosperidad económica, logra hacer que Ramsés, el Faraón ubicara a Jacob y su familia en las mejores tierras del lugar, la región de Gosén donde fueron una raza florecientes económicamente por muchos años.  A la muerte de José, entra en escena otro Faraón, se cree este era Amenofis IV quien reinó al final de la XVIII dinastía.  Su dios era Atón y no había imagen que lo representará, solo el Sol que era el astro más poderoso en la creación de Antonabolió.  Amenofis fue asesinado, al parecer por aquellos que había sufrido la eliminación de los cultos a otros dioses. Al morir Amenofis hubo un desarreglo político enorme del que Egipto sólo salió con Ramsés­II, que reinó más de sesenta años. Bajo el reinado de Ramsés-II los hebreos sufrieron el avasallamiento insoportable que los hizo pasar de ser pastores a obreros esclavizados de un faraón de grandes ambiciones.  Así fue por cuatrocientos años, pero Dios vio la aflicción del pueblo, escucho su clamor, comprendió sus angustias y por eso procedió a librarlos.  



La mano de los egipcios es la representación del mal que hoy destruye a la humanidad, es el pecado, eso es el Egipto de hoy en el corazón de hombre y mujeres de todas las edades y razas del mundo.  En ese Egipto se encuentran lo que Dios llama “las trampas del cazador” sus engaños, sus timos; sus lazos; sus trucos, ese cazador se mete en tu camino para intentar destruirte (Sal. 91:3).  Ya el Señor ha descendido para librarte, al tu pedírselo El te responde, que la sangre de Jesús es suficiente y te ofrece ... para: perdón de los pecados, Jesús lo dice en Mateo 26:28 “Esto es mi sangre del pacto que es derramada por muchos para el perdón de pecados”, para tu salvación para tu liberación de la condenación eterna Juan 3:18 “El que cree en él [en Jesucristo]  no es condenado en él no es condenado...” sino que la sangre de Jesús derramada en la cruz es suficiente para la remisión (limpieza espiritual) de tu pecado. “…pues sin derramamiento de sangre no hay perdón”. Heb. 9:22b.



Dios ve nuestra aflicción y nos ayuda en medio de ella por la oración. En medio de la desesperación y angustia clama a Dios y el te responderá (Sal.61). Dios conoce el tiempo de tu angustia, el es el buen Pastor (Juan 10:14) “Yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas y lmías me conocen”  pero tu debes voluntariamente someter a El todas tu vida, lo que eres y lo que tienes.  El   te libra de angustias, te salva, El mismo lo hace, no envió un angel, lo hizo el Padre en la persona del Hijo. Lo hizo por amor y misericordia hacia ti; El te levanta y te lleva en sus brazos (Isaías 63:9).  Búscale, negocia con Él.

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EL CARÁCTER DE DIOS EN LA EVANGELIZACIÓN

Tratado para la comprensión del Carácter de Dios
ante la necesidad de la salvación del ser humano

Por
Rev. Eduardo Torres


Prefacio
 
Debe ser la pasión de todo cristiano presentar el evangelio con pleno conocimiento y convicción de la doctrina de la salvación, esto evidentemente le dará autoridad y por lo tanto hará que aquel que le escucha se persuada de su pecado y por ende, de su separación de la persona de Dios.  Al escribir este librillo me siento entusiasmado pues su contenido es vital y suficiente para que el creyente responsable de compartir el evangelio de la salvación, podrá comprender con mucha claridad el tema del Carácter de Dios para con el ser humano perdido por causa del pecado.  Una buena porción de esta corta publicación está respaldada por el manuscrito del mensaje predicado por el Dr. David Platt, pastor de The Church at Brook Hills (la iglesia donde me desempeño como Pastor de la Comunidad Hispana, de la misma) en Julio 13, 2008 – 

Es importante que cada vez la tierra se llene del poder del Evangelio de Jesucristo. Que desde este ministerio hispano se produzca un avivamiento que resulte en llenar con el evangelio nuestra ciudad, nuestro estado y hasta los confines de la tierra.  Lograr penetrar las mentes y los corazones de cada mujer y de cado hombre, joven, adulto, niño, con la Palabra. Y que una imponente fuerza se desate sobre el mundo por el Espíritu Santo tocando las vidas de aquellas persona por las cuales oramos y a las que les llevamos la Buenas Nuevas de Salvación.

¡Manos a la Obra!, leamos y aprendamos que un mundo sediento de la verdad y del amor de Jesucristo y su pueblo espera afuera por nuestra decisión de hacerles recipientes de la fe salvífica del Todopoderoso Dios.

INTRODUCCIÓN

En este tratado compartiré con el lector el Carácter de Dios para ello nos apoyaremos mayormente en la carta de Pablo a los Romanos.  No será este un estudio teológico sobre la persona de Dios, no es ese mi propósito.   Para declarar la verdad del Evangelio de la Salvación hay que entender cual es el carácter de Dios de una forma más sencilla que la que usualmente utilizamos en los salones de clase de nuestros institutos, seminarios y hasta en nuestros templos cada predicación. Mi objetivo es que al compartir el evangelio a la comunidad estemos claros doctrinalmente de que  Dios es bondadoso, justo y creador de todas las cosas. Dice el Dr. David Platt al respecto:

“Dios es el punto inicial del Evangelio. El Evangelio fluye desde dentro de Dios. El Evangelio es de Dios. No se puede entender el Evangelio si no entendemos a Dios. Vivimos en una sociedad que tiene un conocimiento muy vago acerca de Dios y esto afecta la forma en que la gente entiende el Evangelio”.[1]

Esto significa que cuando hablamos con personas que no conocen a Cristo, no podemos asumir una actitud delante de ellos como si ya conocieran a Dios. Las personas pretenden darle a Dios diferentes conceptos de quién es Él.

Dios

El término “Dios” se usa  universalmente para expresar la existencia de un ser extraordinario que ocupa en la mente de mujeres y hombres (creyentes o no), el área espiritual y/o religiosa.  Muchas personas dicen “creer” en Dios; los más sinceros dicen creer en “un dios”, y no muchos expresan, con un poco más de pasión, “creerle a Dios”.
Pero ¿quién es Dios? ¿Existe realmente ese Todopoderoso ser? ¿tiene algo que ver con nosotros? O como en boca (y mente) algunos expresan: “Dios es un ser muy ocupado que no le interesa los que sucede aquí abajo” palabras más, palabras menos, algo así es la expresión.  Ahora iniciemos el camino del conocimiento de Dios, me gusta usar ese vocablo: “El Conocimiento de Dios”; es el título de un pequeño volumen muy interesante, considerado una obra clásica de la literatura cristiana, cuyo autor, el doctor A.W. Tozer presenta los atributos de Dios con palabras que apuntan directamente al sentimiento del hombre.  Estaré citando esta obra entre otras a largo de este librillo.

 Conozcamos a Dios

Existen en el mundo y por muchos siglos, numerosos libros considerados “sagrados”.  Cada cultura posee escritos antiguos que tiene que ver con el devenir religioso y los dogmas y el fervor espiritual de sus pueblos. Podemos citar algunos de ellos y en casi cada uno hay un dios representado, una deidad que es adorada, o por lo menos venerada y que ellos consideran que es Dios.  Algunos pocos son: En Estados Unidos, el libro de Mormón. En Asia los cuatro libros clásicos de Confucio: La gran enseñanza, La doctrina del justo medio, Las analectas y el Mencio.  En el Hinduismo están los Textos śruti palabra que significa “lo oído directamente desde Dios”  Los cuatro Vedas: Rig Vedá, Sama Vedá, Atharva Veda, Yajur Veda. Los Textos smriti.  En el Islam, están El Corán, el Ahadith. En el Judaísmo: La Biblia Hebrea (Tanaj), la Torá (La Ley), el Nevi'im (Profetas) el Ketuvim (Escritos), el Talmud (Discusiones e interpretaciones rabínicas de la Torá).  En el Maniqueísmo está el Arzhang; y para no hacer más larga esta lista termino con el Popol Vuh que contaba la historia de la creación y del pueblo Maya. 

Todos estos libro sagrados y el resto no mencionado (A excepción de los libros hebreos, los cuales, algunos de los mencionados están contenidos en el Antiguo Testamento, en la Biblia), tienen un concepto errado de Dios, ¿la razón?, son filosofías de hombres, todo nace del pensamiento humano y no de una revelación divina.  

La Biblia es la Revelación de Dios a los hombres y estudiaremos de ella en mi próximo librillo, con mucho detalle.  Ahora nos preocuparemos por descubrir a la persona de Dios.

La existencia de Dios

Todo en Dios es misterioso (Job 11:7-9), pero Dios se ha revelado a si mismo para darse a conocer aun en todo el misterio de su personalidad.  Conste que cuando se lee en este caso “misterio” se está expresando “secreto”; no es nada esotérico, enigmático, sombrío, clandestino.  Por lo tanto Dios existe, lo que sucede es que la humanidad prefiere ignorarlo o tal vez cambiar su apariencia, su personalidad, para tratar de justificar sus malas acciones, su pecados.  No hay quien busque [verdaderamente] a Dios, no hay ni aun uno (Salmo 14:1-4).

Entonces, ¿Cómo sabemos que Dios existe? Dice Grudem que la respuesta a esta pregunta se divide en dos partes:
(1)   Todo ser humano tiene un sentido interno de Dios. (2) Creemos en la evidencia que se haya en la Biblia y en la naturaleza.[2] 

Tomaré estas dos ideas de Grudem y las desarrollaré en tres partes de forma sencilla: 

El Sentido Interno de Dios: Estemos claros de que en la mente de todo ser humano (diga creer o no en un ser supremo plural o singular), existe la idea de que hay un Creador, aunque no le honren (Rom. 1:21).  Estos han rechazado a Dios pues sus acciones e incredulidad lo demuestran (Rom 1:25).

Me llama la atención un pasaje que está en  Hebreos capítulo 3, versículos 12-19, y hago énfasis en el versículo 19, donde la Palabra dice que hay una “desaprobación” divina[3] por causa de la incredulidad, y surge una interrogante; para entender esto hay que hacer un poco de historia y ver la experiencia del pueblo judío en el Antiguo Testamento, donde ellos no alcanzaron a llegar a la tierra prometida.  Dios nunca se olvidó de ellos, la promesa que El le hizo a Abraham la cumplió cabalmente. Pero luego en el desierto rumbo a la tierra prometida, después que el Señor los había librado milagrosamente de la esclavitud, no le creyeron a Dios, durante cuarenta años ellos experimentaron las bendiciones divinas, el sustento, la salud, allí estaba con ellos la ayuda milagrosa del Poderoso Creador; pero se revelaron contra el Altísimo en Sin, cerca de Cades y en Meriba.  Fueron cuarenta años en que tentaron a Dios por causa de la incredulidad.[4]  Surge una interrogante: ¿Por qué si eran el pueblo de Dios, si creían en Él fueron desaprobados y no pudieron pasar a la Tierra Prometida?  Porque no le creyeron a Dios; pensaban que creía en Él, como muchos dicen hoy que creen, pero no tienen su confianza 100% en el que el verdadero Dios.  Así de simple.  Ellos son el espejo en que el pueblo de Dios hoy debe mirarse y evaluarse, pues dice el Señor: «Si ustedes oyen hoy su voz, no endurezcan el corazón como sucedió en la rebelión.» (Heb. 3:15).  Hoy hay en el mundo una gran parte de la humanidad que hace lo mismo con Dios que hizo el pueblo de Israel en el desierto. Ven sus milagros, sus señales, experimentan el sustento, la salud y todo aquello material que proviene de la mano del Sustentador, pero no le creen y por ende no le adoran, son desobedientes, son infieles, “por su maldad obstruyen la verdad[5] pues Dios se ha revelado en sus corazones, en sus mentes y aun así no le han creído.   Dicen neciamente “No hay Dios”, niegan tener sentido del Dios eterno, pero en momentos de angustia claman a Él, en situaciones de adversidad le buscan, por eso no tiene excusa (Rom 1:20).

La Evidencia Bíblica: En toda la Sagrada Escritura está la certeza de que Dios existe.  Cada libro de la Biblia contiene de forma explicita e implícita la presencia de Dios.  En Génesis 1:1 le vemos como el Creador del universo: “Dios, en el principio, creó los cielos y la tierra”, y al continuar la lectura por todo el capítulo uno el escritor sagrado nos pasea por la galería del cosmos hasta la magna ejecución, la creación del ser humano.  Aunque el Génesis 2:4 el escritor inspirado finaliza este trayecto diciendo: “Ésta es la historia de la creación de los cielos y la tierra”, en el libro de Apocalipsis capítulo cuatro versículo once los veinticuatro ancianos postrados ante el gran trono y rendidos en adoración exclamaron: “«Digno eres, Señor y Dios nuestro, de recibir la gloria, la honra y el poder, porque tú creaste todas las cosas; por tu voluntad existen y fueron creadas.»  Si la Biblia es la verdad y estamos de esto realmente persuadidos, entonces Dios existe.  Muchas otras cosas que están plasmadas en las escrituras y que se han revelado en la historia del mundo, dando evidencia de la existencia de Dios nos deben llevar a la convicción de que Él esta presente desde la eternidad y hasta la eternidad. 

Como conclusión entendemos que vivimos en una época en que muchas culturas niegan la existencia de Dios.  Para ello las personas tiene dos excusas básicas: a) Dios no existe; b) No somos seres creados por un Dios. Ellos sostiene que estamos sujetos a un proceso evolutivo por causa natural.  Este argumento no tiene un basamento sólido, en otras palabras carece de sustancia. Para poder sostener que algo no existe, es porque se han intentado todas las posibilidades de probar su existencia.  Se debe comprobar que Dios no existe cuando ya se han agotado todas las posibilidades para lograrlo.  Los científicos sostienen que hace 15 mil millones de años se produjo una gran explosión donde mil millones de mil millones de partículas se unieron para formar el universo, antes de unirse esas partículas ígneas se expandieron, se enfriaron y todo se obscureció, los átomos condesados formaron grandes nubes que se alejaron unas de otras y formaron las galaxias, etc.. Si esto es cierto la pregunta es: ¿de donde se origino la explosión?, ¿como se origino esta explosión? No pudo haber ocurrido de la nada, hay un viejo dicho que reza: “de la nada, nada viene”.  Todo responde al principio de Romanos 1; el diseño de la creación nos lleva obligatoriamente a un diseñador.  Las cosas no se forman de la nada, alguien trabajó en ellas.

Debo sostener que este no es un tratado sobre la persona de Dios, por lo tanto no me puedo detener en toda la doctrina que abarca la personalidad de Dios, lo que quiero dejar en el corazón del lector es “El Carácter de Dios” ante el hecho de la salvación del ser humano, y abordaré sólo ese aspecto que nos ayudará a comprender lo que necesitamos para presentar el evangelio.

El Carácter de Dios

Para iniciar este segmento debemos entender que Dios es justo y bondadoso, creador de todas las cosas.  “Ciertamente, la ira de Dios viene revelándose desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los seres humanos, que con su maldad obstruyen la verdad” Rom. 1:18.  Esa características, y todas las demás se las ha revelado Dios a toda la humanidad; los dos siguientes versículos (19-20) dicen: “Me explico: lo que se puede conocer acerca de Dios es evidente para ellos, pues él mismo se lo ha revelado. Porque desde la creación del mundo las cualidades invisibles de Dios, es decir, su eterno poder y su naturaleza divina, se perciben claramente a través de lo que él creó, de modo que nadie tiene excusa.”  Dios se ha revelado a todos los hombre como el Creador.  Este en nuestro punto de partida.



Dios es el creador. En Romanos, Pablo nos enseña que solo Dios da vida (Rom. 4:17; 5:18; 6:4, 22 y 23) y en Rom, 6:23 dice: “Porque la paga del pecado es muerte, mientras que la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús, nuestro Señor.” ¡Vida Eterna!, El es el dador de vida. Romanos 8:19-21 dice: “La creación aguarda con ansiedad la revelación de los hijos de Dios, porque fue sometida a la frustración. Esto no sucedió por su propia voluntad, sino por la del que así lo dispuso. Pero queda la firme esperanza de que la creación misma ha de ser liberada de la corrupción que la esclaviza, para así alcanzar la gloriosa libertad de los hijos de Dios.” Esto es fundamental para el Evangelio.  Dios es creador y como tal le pertenecemos a El, somos sus siervo (doulos – en griego doulos- = esclavos), y si somos sus esclavos, le recuerdo que un esclavo no elige a su amo, es el amo quien lo compra; Jesús nos compro a precio de sangre. Aun antes nos dijo: “No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros…” (Juan 15:16).

Dios es Santo. El tema de la santidad de Dios es extenso y complejo.  Aquí voy a presentar la santidad de Dios en contraste con nuestro carácter como pecadores. Al hablar de la santidad de Dios debemos hacerlo con temor reverencial. Y al comparar la santidad de Dios con nuestro carácter como pecadores, se debe tomar una posición de humildad genuina. La razón de todo esto es porque lo impuro y pecaminoso no puede estar en su presencia.  ¿Cómo te presentas ante Dios cada día? Estar presente ante Dios de manera devota es muy diferente a experimentar visualmente su presencia. Para entenderlo debemos ver lo que pasó con determinados personajes en el Antiguo Testamento que estuvieron muy de cerca la presencia de Dios: 

1.   Moisés: El quiso ver el rostro de Dios en insistió en hacerlo,. Recordemos que a Moisés Dios le llamó “mi siervo[6], en su insistencia Dios le dijo que no podría ver su rostro y seguir con vida, leamos en Éxodo 33:18-23: “…Déjame verte en todo tu esplendor —insistió Moisés.  Y el Señor le respondió: —Voy a darte pruebas de mi bondad, y te daré a conocer mi nombre. Y verás que tengo clemencia de quien quiero tenerla, y soy compasivo con quien quiero serlo. Pero debo aclararte que no podrás ver mi rostro, porque nadie puede verme y seguir con vida. -Cerca de mí hay un lugar sobre una roca —añadió el Señor—. Puedes quedarte allí. Cuando yo pase en todo mi esplendor, te pondré en una hendidura de la roca y te cubriré con mi mano, hasta que haya pasado. Luego, retiraré la mano y podrás verme la espalda. Pero mi rostro no lo verás.”

Hay una sima tan inmensa entre la santidad de Dios y la corrupción del hombre que cualquier persona moriría si solo avistara a Dios o simplemente lo escucharan. Así pues, Moisés, como ya hemos leído, y Elías (1 Reyes 19:11-14) e incluso los serafines (Isaías 6:2) cubren su rostro en presencia de Dios.

Ninguno llegó a ver a Jehová sino solo Jesús “A Dios nadie lo ha visto nunca; el Hijo unigénito, que es Dios y que vive en unión íntima con el Padre, nos lo ha dado a conocer. “(Juan 1:18). Los salvados por el sacrificio de Jesucristo en la cruz, los que hallan aceptado tal sacrificio y recibido a Jesús en sus corazones, podrán ver a Jesús cara a cara cuando se encuentren con Él en la eternidad “Queridos hermanos, ahora somos hijos de Dios, pero todavía no se ha manifestado lo que habremos de ser. Sabemos, sin embargo, que cuando Cristo venga seremos semejantes a él, porque lo veremos tal como él es.” (1Juan 3:2). Hay textos bíblicos que dicen que los redimidos por Jesucristo verán el rostro de Dios en el cielo[7].  Si en el cielo contemplar el rostro de Cristo es lo único que me permitirá Dios, al ver el a Jesús ya estaré viendo a Dios.  Esto debe ser una incomparable experiencia de infinita gloria y esplendor, lo digo por lo que Pedro vivió en el monte de la transfiguración, quién con sólo distinguir una chispa de esa gloria su deseo fue radicarse en radicarse en esa montaña para siempre (Mt. 17:4).  Lo digo también por la experiencia de Isaías quien ve a Dios en su propio trono y vislumbra la presencia de serafines y se lleno de temor creyendo que moriría[8].  Lo pecaminoso no puede estar en su presencia, porque es destruido.  Dios que es tres veces santo, por causa nuestra impureza, se mantiene velado ante nuestros ojos para evitar que muramos.  El ser humano debe santificarse en Cristo para garantizarse estar hoy así ante la persona de Dios, ahora velada, pero presente, en la eternidad presente y a la vista. 

Dios es el juez.  Debemos leer algunos versículos en Romanos; si usted esta dispuesto a seguir adelante con este estudio, le advierto que lo que viene no es fácil de digerir.  El problema que se presenta aquí está en la manera en cómo juzga el ser humano, dice Pablo: (Rom. 1:2) “Por tanto, no tienes excusa tú, quienquiera que seas, cuando juzgas a los demás, pues al juzgar a otros te condenas a ti mismo, ya que practicas las mismas cosas.”.  Observe ahora como es el juicio de Dios en Romanos 2;6  : “Ahora bien, sabemos que el juicio de Dios contra los que practican tales cosas se basa en la verdad. ¿Piensas entonces que vas a escapar del juicio de Dios, tú que juzgas a otros y sin embargo haces lo mismo que ellos? ¿No ves que desprecias las riquezas de la bondad de Dios, de su tolerancia y de su paciencia, al no reconocer que su bondad quiere llevarte al arrepentimiento?  Pero por tu obstinación y por tu corazón empedernido sigues acumulando castigo contra ti mismo para el día de la ira, cuando Dios revelará su justo juicio. Y esta es la parte penetrante de la Palabra en este pasaje, que dice: Porque Dios “pagará a cada uno según lo que merezcan sus obras” Y lo mas agudo viene ahora: “Así sucederá el día en que, por medio de Jesucristo, Dios juzgará los secretos de toda persona, como lo declara mi evangelio.”   Él juzgará los secretos de los hombres. Él es nuestro juez. En el capítulo 3 versículo 25 dice que el propósito de la cruz de Cristo fue para demostrar la justicia de Dios. Romanos 8:33 habla de que Dios es el único que puede justificar. En Romanos 3 también dice que Dios es justo cuando derrama Su ira en nosotros pues en Su justicia Dios odia el pecado.   Dios juzgará a cada persona; a usted y a mi. El Dios del universo, el Santo Dios nos juzgará. Juzgará nuestros pensamientos, nuestras acciones y Él será justo al hacerlo. Él es nuestro Juez y nosotros debemos rendirle cuentas a Él. Por supuesto, este punto es cuestionado y aborrecido por el mundo pues un mundo ateísta que niega la existencia de Dios no tiene fundamento para discernir lo que está bien y lo que está mal. Romanos 2:12-16 nos habla de cómo todos nosotros, aún sin conocer o tener la Biblia, tenemos un sentido en nuestros corazones para diferenciar lo bueno y lo malo, y esto no es algo que viene como resultado de un proceso de evolución natural, esto solo viene de Dios quien nos da una ley escrita en nuestros corazones. La realidad es que, según la teoría de la evolución, no hay basamento para la inmoralidad.  Un mundo centrado en el Evangelio señala que Dios es el Creador y el Juez, cuya justicia reinará y todos somos responsables ante Él. Dios es nuestro Creador, nuestro Juez..

Dios es lleno de Gracia.  En Romanos capítulos uno al ocho se encuentra que el equilibrio de Dios es Su justicia y Su gracia son inseparables, por ejemplo en Romanos 3:22-24 dice: “Esta justicia de Dios llega, mediante la fe en Jesucristo, a todos los que creen. De hecho, no hay distinción, pues todos han pecado y están privados de la gloria de Dios, pero por su gracia son justificados gratuitamente mediante la redención que Cristo Jesús efectuó.” Todos nosotros nos sabemos el versículo 23, pero no podemos olvidar el versículo siguiente. Y tampoco lo que dice el versículo anterior. El versículo anterior (22) dice: “Esta justicia de Dios llega, mediante la fe en Jesucristo, a todos los que creen. De hecho, no hay distinción…”  aquí la Gracia y la Justicia van de mano,.   En el Capitulo 4:7-8 esta plasmada la Gracia Divina: “Dichosos aquellos a quienes se les perdonan las transgresiones y se les cubren los pecados! ¡Dichoso aquel cuyo pecado el Señor no tomará en cuenta!”,  aquí Pablo citó Salmo 32:1-2; y en el capitulo 5:1 de Romanos dice: “En consecuencia, ya que hemos sido justificados mediante la fe, tenemos paz con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo.” Luego en el versículo 6-8 dice: “A la verdad, como éramos incapaces de salvarnos, en el tiempo señalado Cristo murió por los malvados. Difícilmente habrá quien muera por un justo, aunque tal vez haya quien se atreva a morir por una persona buena. Pero Dios demuestra su amor por nosotros en esto: en que cuando todavía éramos pecadores, Cristo murió por nosotros”. Romanos 8:31 dice: “¿Qué diremos frente a esto? Si Dios está de nuestra parte, ¿quién puede Sigue diciendo: “El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no habrá de darnos generosamente, junto con él, todas las cosas?”. Y dice luego: “Quién acusará a los que Dios ha escogido? Dios es el que justifica. ¿Quién condenará? Cristo Jesús es el que murió, e incluso resucitó, y está a la derecha de Dios e intercede por nosotros. Sin embargo, en todo esto somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. Pues estoy convencido de que ni la muerte ni la vida, ni los ángeles ni los demonios, ni lo presente ni lo por venir, ni los poderes, ni lo alto ni lo profundo, ni cosa alguna en toda la creación, podrá apartarnos del amor que Dios nos ha manifestado en Cristo Jesús nuestro Señor”. Él es nuestro creador, Él es nuestro Juez, y Él es nuestro Salvador.
  • Dios mezcla su justicia con su misericordia. 
  • Como nuestro juez le rendimos cuentas a El y
  • Como nuestro salvador le necesitamos desesperadamente.

Conclusión: Dios nos da vida y por ende hace latir nuestro corazón Él es quien le marca el ritmo por Su Gracia y Misericordia. No hay una explicación diferente, no es válido cualquier otro pensamiento Nuestro respiro viene de Dios. Es por Su Gracia que vivimos. Y vivimos en un mundo que dice que somos personas auto suficientes, lo cual no es cierto, solo es necedad humana. Todos nosotros, lo queramos creer o no, estamos sostenidos por Dios, dependemos de Él. Aún los que odian a Dios, el aire que respiran viene de aquel a quien ellos odian. 

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Bibliografía Selecta

Wayne Grudem. Teología Sistemática. Editorial Vida 2007, Miami,  Florida.  Edición Revisada 2009.

W.E. Vine.  Diccionario Expositivo de palabras del Antiguo y Nuevo Testamento Exhaustivo de Vine. Grupo Nelson, INC. .  Publicado en Español por Editorial Caribe. Nashville, Tennessee. Estados Unidos de Norte América. 2007.

A.W. Tozer. El Conocimento de Dios (Título en inglés: The Knowledge of the Holy). Trad. Andrés Carrodeguas. Edición en español de Editorial Vida, Deerfield, Florida.  Estados Unidos de Norte America. 1966.


Biblias:

Biblia Peshitta en español – Traducción de los antiguos manuscritos Arameos – Broadman & Holman Publishing Group, Nashville, Tennessee. Estados Unidos de Norte América. 2006.

Santa Biblia, Casidoro de Reina (1569) Revisada por Cipriano de Valera (1602) Holman Publishing Group, Nashville, Tennessee.  Estados Unidos de Norte América. Revisión 1960.

NVI – Nueva Versión Internacional 1999 Sociedad Bíblica Internacional. Editorial Vida. Miami, Florida. Estados Unidos de Norte América.

Biblia de Referencia Thompson – Edicioón de la Nueva Versión Internacional (NVI) 1999. Copilado y redactado por Frank Charles Thomson, D.D., Ph.D. Editorial Vida. Miami, Florida. Estados Unidos de Norte América. 2009...




[1] Threads: The Gospel and Personal Evangelism.  The Character of God and the Sinfulness of Man Sermón predicado por  David Platt en The Church at Brook Hills. Julio 13, 2008 – Vease en la Web:  http://www.radical.net/media/series/view/174/the-character-of-god-and-the-sinfulness-of-man?filter=series
[2] Wayne Grudem, Teología Sistemática, Edición en Español (Miami, Florida: Editorial Vida, 2007 – Edición revisada 2009), p. 145.
[3] Desaprobación aquí es sinónimo de “Condena”, “Censura” o “Reproche”
[4] Números 20:1-13
[5] Romanos 1:18
[6] “…el Señor les dijo: «Escuchen lo que voy a decirles: »Cuando un profeta del Señor se levanta entre ustedes, yo le hablo en visión  y me revelo a él en sueños.  Pero esto no ocurre así con mi siervo Moisés, porque en toda mi casa él es mi hombre de confianza.  Con él hablo cara a cara, claramente y sin enigmas. Él contempla la imagen del Señor.  ¿Cómo se atreven a murmurar contra mi siervo Moisés?»…” (Números 12:5-9)
[7] Salmo: 42:1-2; Salmo 17:15;Mateo 5:8; Apocalipsis 2:3-4.
[8] Los Serafines solo son mencionados en la Biblia en Isaías 6:2-7, el profeta ve a estos seres alados en continua adoración al SEÑOR Todopoderoso.